literatura pre romántica
barroco:
El Barroco fue un período de la historia en la cultura occidental originado por una nueva forma de concebir las artes visuales (el «estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura, arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo.[1]
ARTE
CARACTERÍSTICAS GENERALES
Que España fuera una delas bases de la Contrarreforma católica, la lucha de los jesuitas españoles en Trento para defender la indiscutibilidad del dogma y el poder de la Iglesia marcarían las más notorias características de nuestro barroco:
- La temática plástica tendrá un definido carácter religioso.
- El arte será utilizado como argumento convincente del poder católico.
- El arte se dirigirá antes a la sensación que a la razón.
Pero, además, hay otras singularidades que lo diferencian de los otros barrocos, especialmente la gran originalidad, pues desde el mudejar no había alcanzado España una tan clara definición de su propio yo. Son entre otras estas:
- Nunca un estilo alcanzó tan hondas y prolongadas resonancias en la plástica popular.
- El Barroco español es una poderosa mezcla de ornamentación y sobriedad.
- La ornamentación es abundante y complicada, pero a diferencia del barroco europeo es emotivo y alucinado.
- La rica poolicromía de la escultura o el atormentado movimiento de las figuras están sustentadas por una imagen patética o desgarradamente dramática.
- La pobreza de materiales, pues pese a que se levantan magnificas edificaciones, el ladrillo es mucho más frecuente que la piedra y el marmol.
- En cuanto a la escultura, la madera, de honda tradición castellana, se empleará casi en exclusiva. Incluso para las grandes máquinas de las arquitecturas-esculturas de los retablos que inundarán todas las iglesias coetáneas o anteriores.
- Tras la época de austeridad del Escorial, el barroco parece dispararse a modo de fuegos de artificio en mil innovaciones llenas de fantasia creadora.
- Una enorme variedad, ya que cada autor es un estilo distinto, lo que hace difícil, y a veces imposible, una clara agrupación por escuelas.
ARQUITECTURA
-
Inicios:
En arquitectura el barroco español mantendrá los esquemas fundamentales del edificio, sobre los que diseñará toda la fantasía ornamental. Uno de los primeros arquitectos que se despega de la austeridad escurialense es Juan Gómez de Mora, que hace la portada del Convento de la Encarnación de Madrid, dentro de un gran purismo, la Clerecía de Salamanca, prototipo de barroco equilibrado, y en Madrid traza la Plaza Mayor y el Ayuntamiento, de recuerdo claramente herreriano. De esta época corresponden también el panteón del Escorial, obra de Juan Bautista Crespo, y la Sacristía del Monasterio de Guadalupe, en la que destaca la mezcla de abundante decoración con la severidad de las líneas, de autor desconocido.
-
Plenitud:
José de Churriguera rompe todos los moldes establecidos y alcanza la auténtica libertad expresiva hasta el punto que después se ha denominado churrigueresco a todo el arte barroco que se caracterice por la multiplicidad de ornatos y descoyuntamiento de los elementos tradicionales. Pero José no fue el único Churriguera; él pertenece a toda una generación que llenan la geografía española de sus obras. Con frecuencia trabajan varios familiares en los mismos proyectos, lo que hace difícil precisar la labor concreta de cada uno. Lo que sí esta claro es que los sucesores de José fueron recargando y descoyuntando más el estilo con una fantasía única en Europa. Se sabe que son del mismo José de Churriguera el Palacio e iglesia de Nuevo Baztan y la de Loeches y el Retablo de San Esteban, en Salamanca, en el que utiliza unas columnas salomónicas gigantescas. A los Churriguera, en general, se deben importantes obras como la Plaza Mayor de Salamanca, la cúpula de la Catedral de esta ciudad, el remate externo de la Catedral de Valladolid y un estudio planimétrico de Madrid.
Narciso Tomé es padre de otro grupo de arquitectos decoradores. Es violentamente barroco y es quien mejor sabe expresar el nuevo lenguaje espacial que propone el barroco italiano. Su obra más importante es el Transparente en la girola de la Catedral de Toledo. Nunca antes se había utilizado en España el barroco con tanta vehemencia; las tres artes plásticas quedan integradas en un solo lenguaje expresivo.
Pedro Ribera es el más importante arquitecto de todo el barroco español, de insólita imaginación creadora y un excelente ingeniero constructor. Su obra no se limita a los aspectos decorativos sino que demuestra tener un gran sentido del espacio y de las estructuras internas. Trabaja principalmente en Madrid, ciudad a la que da una inconfundible fisonomía, con lo que se ha dado a llamar barroco madrileño. Utiliza todos los elementos ornamentales del vocabulario churrigueresco pero con especial preferencia los estípites
Inicios:
Plenitud:
ESCULTURA
El signo que caracterizó a las artes figurativas españolas fue, ante todo, el realismo. La temática quedó fijada por quien es casi único cliente: la Iglesia. Pero ante los retablos de pura arquitectura clásica se alzan, ahora, retablos libres en los que la escultura aparecerá exenta y rara vez en bajorrelieves. El menor papel que la escultura ocupa en los retablos viene compensado por la proliferación progresiva de esculturas independientes. En cuanto a los materiales, en general se talla en madera, la cual después se policroma. Esta policromía viene a reforzar el profundo sentido realista que no consiste en copiar la realidad, sino en hacer eterno lo efímero.
La escultura en la Corte apenas atrae el interés de los escultores, por ello la estatuaria oficial apenas existe y sólo cabe citar las estatuas ecuestres de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid y la de Felipe IV, en la Plaza de Oriente.
La escultura en la Corte se divide en dos grandes escuelas:
-
La castellana: Son esculturas hirientes, figuras con el dolor o la emoción a flor de piel. Su principal representante es Gregorio Fernández, primer gran escultor español que desde el Renacimiento no tiene nada de italiano. Profundamente religioso trata de transmitir su fe y sus emociones en un estilo directo y muy convincente. Su realismo es patético pero sin caer en las vulgaridades o fealdades inútiles. Sus desnudos, exclusivamente masculinos, no suponen un alarde de conocimientos anatómicos al modo manierista, sino un estudio correcto del natural. Las cabezas, profundamente expresivas, llevan al espectador casi al punto del desagrado, si el tema lo requiere. El modelado de sus ropajes resulta un poco convencional, quizás excesivamente angulado, pero colabora a la reciedumbre y aspereza de su expresión.
La castellana: Son esculturas hirientes, figuras con el dolor o la emoción a flor de piel. Su principal representante es Gregorio Fernández, primer gran escultor español que desde el Renacimiento no tiene nada de italiano. Profundamente religioso trata de transmitir su fe y sus emociones en un estilo directo y muy convincente. Su realismo es patético pero sin caer en las vulgaridades o fealdades inútiles. Sus desnudos, exclusivamente masculinos, no suponen un alarde de conocimientos anatómicos al modo manierista, sino un estudio correcto del natural. Las cabezas, profundamente expresivas, llevan al espectador casi al punto del desagrado, si el tema lo requiere. El modelado de sus ropajes resulta un poco convencional, quizás excesivamente angulado, pero colabora a la reciedumbre y aspereza de su expresión.
Su primera obra, de gran patetismo, es el Cristo yacente del Pardo. Es la síntesis de su modo de entender la plástica. El tema hizo fortuna y a partir de él se han realizado cientos de imitaciones de Cristos yacentes con pequeñas variaciones. También representó a Cristo en la cruz, destacando el de la Luz, hecho para San Benito de Valladolid. Por supuesto, no podían faltar las Vírgenes Dolorosas y el tema de la Purísima Concepción. Esta, tan querido por la devoción castellana, lo resuelve Gregorio Fernández dando a sus Inmaculadas un ingenuo candor casi infantil que convence sin reservas. Un buen ejemplo lo constituye la de San Esteban de Salamanca. Igualmente trabaja en grupos para los pasos de Semana Santa y en retablos, donde impone la sencillez arquitectónica, dada su predilección por las figuras grandes.
- Andaluza: Más sosegada, busca siempre la belleza correcta sin huir del rico contenido espiritual. Destacan tres escultores principales:
Juan Martínez Montañés: nacido en Alcalá la Real, aprende en Granada y pronto marcha a Sevilla. Mantuvo siempre en su obra una distinción y mesura clásica, pero al servicio de la realidad. Su talla está muy bien modelada y sus grandes paños dan grandiosidad a la imagen. Se diría que su devoción va dirigida más al alma que a los sentidos. Su policromía bien equilibrada dista mucho del cromatismo desgarrador de la escultura castellana.
PINTURA
Características:
- Ausencia de rasgos, que fueron habituales y definidores, especialmente en Italia, durante el Renacimiento: lo heroico, los tamaños superiores al natural, las glorias corales de los fresquistas italianos. Predomina una cierta intimidad y un sabor de humanidad poco o nada teatral. En resumen, se prefiere un equilibrado naturalismo y se opta por la composición sencilla.
- Predominio de la temática religiosa. La expresión del sentimiento religioso se ve ayudada por elementos tales como el éxtasis, la mirada dirigida al cielo, el movimiento de la composición.
- Ausencia de sensualidad, por obra de una implacable vigilancia que no se ablanda en España.
- Tenebrismo, que expresa muy bien esos valores, por lo que se comprende mejor su éxito entre nosotros y no es posible reducirlo a un recurso o técnica meramente importada de Italia.
- División de los pintores barrocos en función de la ubicación geográfica de sus centros de trabajo, y así se habla de la escuela valenciana o sevillana o madrileña. Sin embargo tal clasificación es insuficiente fundamentalmente por dos motivos: no puede dar razón de las grandes diferencias que se observan entre pintores de la misma escuela y no explica tampoco de modo satisfactorio la evolución pictórica que va desde el Manierismo hasta la decadencia del propio barroco.
Debido a este último rasgo creemos más conveniente la simple enumeración de los principales pintores del siglo:
José de Ribera: Nacido en Játiva, estudia con Ribalta y se traslada muy joven a Italia, donde recibirá el influjo de Caravaggio. En su estilo se fundirá la profunda emoción religiosa de la pintura española, y el dominio del color y de las luces, a partir del estudio de los grandes pintores renacentistas. Así nos hallamos ante un arte sombrío y dramático con una gran riqueza cromática. En su obra no faltan cuadros realistas, como el Niño Romano, ni los cuadros naturalistas, como la Mujer Barbuda. Cultiva con cierta frecuencia el tema mitológico, a veces con ironía, otras para plasmar inmensas figuras musculosas que representan en el barroco el mismo mundo sobrehumano de Miguel Ángel, así su serie de gigantes: Ixión, Ticio, o su serie de Arquímedes. El género religioso ocupa la parte central de su actividad. Sus apóstoles, como San Andrés, y sus ermitaños(San Pablo, La Magdalena), traducen su religiosidad heroica y su inclinación a los cuerpos arruinados por la vejez o el hambre. Destacan también el Sueño de Jacob y el Martirio de San Bartolomé.
Francisco Zurbarán: A pesar de haber trabajado en la corte en la ornamentación del Salón de Reinos y practicado allí temas de batallas y mitologías, El Socorro de Cádiz o las Historias de Hércules, su horizonte parece que se limita a los temas monacales. Zurbarán es por tanto un pintor aparte de grandes contemporáneos, como un cantor de la religiosidad más severa y menos retórica, apoyándose en el uso del blanco y prescindiendo de los fondos arquitectónicos. Es autor de largas series de lienzos monásticos que constituyen su más productiva especialidad, así destacan los del monasterio de San Pablo de Sevilla, las pinturas del Convento de la Merced, las series de la Cartuja de Jerez y las del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. “Practica un tenebrismo peculiar en el que las figuras irradian ellas mismas una vivísima iluminación y que hace olvidar la anécdota para expresar mejor la intemporalidad de la experiencia religiosa de esas imágenes transfiguradas.” También cultiva con gran acierto los bodegones.
Música:
El siglo de XVII se construyó obviamente en la música del siglo precediendo, en eso consistió en primero perfeccionar lo que los amos del Renacimiento habían hecho, y entonces introdujo nuevas formas de música (ópera, oratoria, concierto, la sonata).
El primer país para considerar cuando examinando la historia de música barroca es Italia. Todas las nuevas formas se levantaron allí.
El deseo de imitar el coro griego llevó al concepto de ópera. Nació en Italia alrededor de 1600, y es una parte grande de la evolución del estilo vocal secular. Algunos compositores, como Caccini, empezaron a cambiar el papel de la voz para aumentar expresión personal y fidelidad al poeta, en tragedia así como la comedia.
En estos trabajos, los autores se anticiparon el futuro sorprendiendo usando los efectos armónicos. Ellos constituyen la frontera entre el Renacimiento y las eras Barrocas.
Monteverdi, aun cuando no el primero en componer una ópera, era ciertamente el amo que arregló ese género, sirviendo como la base para todos los compositores de la ópera
barroco
|
rococó
|
El Barroco fue un período de la historia en la cultura occidental originado por una nueva forma de concebir las artes visuales (el «estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura, arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo
|
El rococó es un estilo artístico que surgió en Francia en el siglo XVIII, aportando una ornamentación de base naturalista y de inspiración chinesca.
La fase final del arte barroco, por su cada vez mayor libertad estilística, acabó desembocando en una nueva sensibilidad artística, un nuevo estilo llamado rococó que nació en los frívolos ambientes de la aristocracia francesa y que convirtió la decoración de sus casas y la de sus salones en una muestra exterior de riqueza. El rococó, que más que un estilo artístico fue una moda cortesana, se afirmó entre 1730 y 1745 como un arte aristocrático y refinado que revalorizó géneros artísticos considerados menores como podían ser los grabados, el tapiz, las chinoiseries, las miniaturas o las porcelanas.En Francia, el rococó se centró en la decoración de los hoteles, con refinadas y coquetas estancias como los cabinet y los boudoirs, decoradas con marqueterías, porcelanas, tapices y pinturas de temática sensual. En Alemania, por el contrario, se edificaron suntuosos palacios, con magníficos jardines y juegos de agua. |
Rococó | |
El rococó es un estilo artístico que surgió en Francia en el siglo XVIII, aportando una ornamentación de base naturalista y de inspiración chinesca. La fase final del arte barroco, por su cada vez mayor libertad estilística, acabó desembocando en una nueva sensibilidad artística, un nuevo estilo llamado rococó que nació en los frívolos ambientes de la aristocracia francesa y que convirtió la decoración de sus casas y la de sus salones en una muestra exterior de riqueza. El rococó, que más que un estilo artístico fue una moda cortesana, se afirmó entre 1730 y 1745 como un arte aristocrático y refinado que revalorizó géneros artísticos considerados menores como podían ser los grabados, el tapiz, las chinoiseries, las miniaturas o las porcelanas. | |
En el rococó se realizan pequeñas y refinadas esculturas, de bibelots en biscuit y porcelana.
También la pintura rococó refleja ese mundo frívolo y refinado de la corte francesa. Se cultivaron escenas mitológicas, populares y pastoriles, llenas de encanto y sensualidad, plasmadas con un cromatismo vibrante y alegre y una factura suelta.
Es este momento aparecen pintores como Antoine Watteau (1648-1721), cuyas obras de brillante colorido describen el espíritu y los ambientes frívolos de su época (El embarque para la isla Citerea). François Boucher (1703-1770), que se convirtió en el mejor pintor erótico de su época (El baño de Diana), o de Jean-Honoré Fragonard (1732-1806), que pintó la sociedad galante, aunque con un tono algo más nostálgico (El columpio).
arte:
La temática ligera pero intrincada del diseño rococó se adecúa mejor a los objetos de talla reducida que a la arquitectura y a la escultura. No sorprende por lo tanto que el Rococó francés fuera utilizado sobre todo en el interior de las casas. Figuras de porcelana, platería y, ante todo, el mobiliario incorporan la estética del Rococó cuando la alta sociedad francesa quiere adecuar sus casas al nuevo estilo.
El Rococó aprecia el carácter exótico del arte chino y, en Francia, se imita este estilo en la producción de porcelana y vajilla de mesa.
Los diseñadores franceses, como François de Cuvilliés y Nicolas Pineau, exportan el estilo a Múnich y San Petersburgo, mientras el alemán Juste-Aurèle Meissonier se trasladó a París, si bien hace falta considerar a Simon-Philippe Poirier como el precursor del Rococó en París. El Rococó inglés tiende a ser más moderado. El diseñador de muebles Thomas Chippendale mantiene la línea curva pero menos ampulosa que la del mueble francés. El mayor exponente del Rococó inglés fue, probablemente, Thomas Johnson, un escultor y proyectista de muebles ubicado en Londres a mediados de 1700.
arquitecturas:
En este momento la ventana aumenta progresivamente de medida, hasta la puertaventana o «ventana francesa», obteniendo una interrelación entre interior y exterior que consigue la ideal fusión con la naturaleza, con el paisaje y el entorno. Se descartan los marcos en ángulo recto, demasiado rígidos, y se adoptan ventanas arqueadas. Se elimina o reduce el uso de esculturas monumentales, limitándolas a la ornamentación de los jardines.
En cualquier caso, el aspecto más destacable de los interiores rococós es la distribución interna. Los edificios tienen estancias especializadas para cada función y una distribución muy cómoda. Las habitaciones se diseñan como un conjunto que, con una marcada funcionalidad, combina ornamentación, colores y mobiliario.
Por su misma naturaleza, estas tendencias arquitectónicas tuvieron muy poco reflejo en las construcciones oficiales, fueran laicas o eclesiásticas. En cambio, el nuevo estilo fue perfecto para las residencias de la nobleza y la alta burguesía, las clases más ansiosas de cambiar según los nuevos cánones y las más dotadas de medios económicos para conseguirlo.
esculturas
El diseñador Edmé Bouchardon representó a Cupido tallando sus dardos de amor con el garrote de Hércules, un símbolo excelente del estilo rococó. El semidiós es transformado en un niño tierno, el garrote que rompe huesos se transforma en flechas que golpean el corazón, en el momento en que el mármol es sustituido por el estuco. En este periodo podemos mencionar a los escultores franceses Jean-Baptiste Lemoyne, Robert le Lorrain, Michel Clodion y Pigalle.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario